!Bendita esta por Dios la prodiga tierra en que nací! Fecundan el sol y las lluvias sus campos labrantíos; florecenn sus industrias y todas sus riquezas explenden magnificas bajo su cielo de zafiro. Mi corazón y mi pensamiento, en una sola voluntad, exaltaran su nombre, en un constante esfuerzo por su cultura. Número en acción en la conquista de sus altos valores morales, actor permanente de la paz y del trabajo, me sumar a sus energías positivas; y en el hogar, en la sociedad o en los negocios públicos, en cualquier aspecto de mi destino, siempre tendré presente mi obligación ineludible de contribuir a la gloria de Honduras. Huyo del alcohol y del juego, y de todo cuanto pueda disminuir mi personalidad, para merecer el honor de figuarar entre sus hijos mejores. Respeto sus símbolos eternos y la memoria de sus próceres admirando a sus hombre ilustres y a todos los que sobresalgan por enaltecerla. Y no olvidaré jamás que mi primer deber será, en todo tiempo, defender con valor su sobera...
Cuando ya no me quieras. Cuando ya no me quieras y no podamos estropear nada porque nada estará vivo y confiado. Cuando tú te hayas ido y yo me haya ido y los de la música se hayan marchado y el portón se cierre (dentro pasan el largo fierro por la argolla asegurando con la correa el cerrojo, y soplan los candiles y las mechas se quedan humeando); diremos: "Algo se ha perdido. No mucho. Nunca es mucho. Pero algo esencial –un culto, un lenguaje, un rito— está perdido". Cuando hayamos dejado de ser esto que somos: pareja expuesta al dardo, mal avenida pero bien enlazada, y nos dispersemos en otros círculos y nos disipemos en otras charlas; habrá quien diga: "Aquí dos seres carmesíes se atraparon. Los vimos balancearse estremecerse oscilar retornar a la seguridad y caer". Para entonces, el zumbido del tractor volverá a oírse desde el fondo del llano. Las chorejas del guanacaste caerán con su golpe seco frente al portal. Pero esos rumores de la vida nos llegarán por sep...
POEMA A EL SALVADOR Sangre de El Salvador hay en mis venas nacida, fruto cálido, del pueblo como parte de un río que se vierte en el inmenso mar americano. Tierra querida, Cuscatlán antiguo, trayectoria de mitos y de símbolos, azules espirales de la Historia de una tribu pipil que buscó ansiosa su libertad y su destino. Renace de la muerte el indio altivo, Atlacatl soberano con tatuaje de piedra hallando eternidad en cada hijo que ha recogido su legado de siglos. Resuena en la gran boca del Izalco el encendido signo que se cuajó en estrella desovillando luces de esperanza, y un hálito de flechas y espadas anuncia al hombre la pujante fuerza de mi pueblo viril que hoy se encamina a la visión perenne del futuro -+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+- TUS BRAZOS Llegué a tus brazos como un rayo de luz en las tinieblas. Y me acerqué a tu cuerpo como frágil navío hacia ignoradas islas. Y me encontré de pronto en la bahía de tu pecho anclada. Y me quedé bajo tu fresca sombra aprisionada entre tus ...
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